La periodoncia en Granada es el área de la odontología que se ocupa del diagnóstico, prevención y tratamiento de las enfermedades de las encías. Aunque muchas personas no le dan importancia al sangrado al cepillarse, unas encías inflamadas o que sangran pueden ser una señal temprana de gingivitis o periodontitis.
Las encías sanas no deben doler, sangrar ni estar inflamadas. Tienen un color rosado, una textura firme y se ajustan alrededor de los dientes. Cuando la placa bacteriana se acumula y no se elimina correctamente, las encías pueden irritarse y empezar a sangrar. Si el problema no se trata, la inflamación puede avanzar y afectar al hueso que sostiene los dientes.
Por eso, si notas sangrado frecuente, mal aliento, retracción de encías o movilidad dental, es recomendable acudir a una clínica dental para realizar una valoración periodontal. La detección temprana es fundamental para evitar complicaciones y conservar los dientes naturales durante más tiempo.

¿Qué es la periodoncia?
La periodoncia es la especialidad dental que trata los tejidos que rodean y sujetan los dientes: encía, ligamento periodontal, cemento radicular y hueso alveolar. Su objetivo es mantener estos tejidos sanos y evitar que las enfermedades periodontales avancen.
Las enfermedades de las encías suelen comenzar de forma leve, pero pueden progresar si no se tratan. El CDC define la enfermedad periodontal como un conjunto de condiciones que implican inflamación e infección de los tejidos, como la encía y el hueso, que rodean y soportan los dientes.
En una consulta de periodoncia en Granada, el dentista evalúa el estado de las encías, mide la profundidad de las bolsas periodontales, revisa si existe movilidad dental y puede solicitar radiografías para comprobar si hay pérdida ósea.
Gingivitis y periodontitis: diferencias principales
Muchas personas utilizan la palabra “piorrea” para referirse a cualquier enfermedad de las encías. Sin embargo, desde el punto de vista clínico es importante diferenciar entre gingivitis y periodontitis.
Gingivitis
La gingivitis es la fase inicial de la enfermedad de las encías. Se produce cuando la placa bacteriana irrita la encía y provoca inflamación. Sus síntomas más frecuentes son enrojecimiento, hinchazón, sensibilidad y sangrado al cepillarse o usar hilo dental.
La buena noticia es que la gingivitis suele ser reversible si se trata a tiempo. Una limpieza profesional, una mejora de la higiene oral y revisiones periódicas pueden ayudar a recuperar la salud de las encías.
Periodontitis
La periodontitis es una fase más avanzada. En este caso, la infección no afecta solo a la encía, sino también al hueso y los tejidos que sujetan los dientes. Con el tiempo, pueden aparecer bolsas periodontales, retracción de encías, movilidad dental e incluso pérdida de piezas.
A diferencia de la gingivitis, la periodontitis no siempre puede revertirse por completo, pero sí puede controlarse y frenarse con tratamiento profesional, mantenimiento periódico y buenos hábitos de higiene.
Síntomas de enfermedad periodontal
Las enfermedades de las encías pueden avanzar sin dolor durante mucho tiempo. Por eso, es importante prestar atención a señales que a veces se normalizan. Si notas alguno de estos síntomas, conviene pedir cita para una valoración.
- Sangrado al cepillarte: no debe considerarse normal, aunque ocurra solo de vez en cuando.
- Encías inflamadas: pueden estar rojas, hinchadas o sensibles al tacto.
- Mal aliento persistente: puede estar relacionado con acumulación bacteriana o bolsas periodontales.
- Retracción de encías: los dientes parecen más largos porque la encía se desplaza hacia la raíz.
- Sensibilidad dental: puede aparecer cuando la raíz queda más expuesta.
- Movilidad dental: indica que el soporte del diente puede estar comprometido.
- Separación entre dientes: los dientes pueden moverse o cambiar de posición.
- Pus en la encía: puede indicar infección y requiere atención profesional.
- Molestias al masticar: pueden aparecer en fases avanzadas o con dientes móviles.
Mayo Clinic recomienda pedir cita con el dentista lo antes posible si se observan síntomas de gingivitis, ya que actuar pronto aumenta las posibilidades de revertir el daño y evitar que evolucione a periodontitis.
Por qué sangran las encías
El sangrado de encías suele estar relacionado con acumulación de placa bacteriana. La placa es una película pegajosa compuesta por bacterias que se forma sobre los dientes. Si no se elimina con el cepillado y la limpieza interdental, puede endurecerse y convertirse en sarro.
El sarro no puede eliminarse con el cepillo en casa. Necesita una limpieza profesional. Si permanece junto a la encía, favorece la inflamación y puede hacer que la enfermedad avance hacia los tejidos más profundos.
Otras causas que pueden favorecer el sangrado son:
- Cepillado insuficiente o técnica incorrecta.
- No usar hilo dental o cepillos interdentales.
- Cambios hormonales, como embarazo o menopausia.
- Tabaco.
- Diabetes u otras enfermedades sistémicas.
- Algunos medicamentos que reducen la saliva o afectan a las encías.
- Prótesis, coronas o empastes mal ajustados.
- Bruxismo o sobrecarga dental.
Factores de riesgo de la periodontitis
No todas las personas tienen el mismo riesgo de desarrollar enfermedad periodontal. Algunas condiciones y hábitos pueden aumentar la probabilidad de que aparezca o avance.
- Tabaco: es uno de los factores más importantes y puede dificultar la cicatrización.
- Diabetes mal controlada: puede favorecer infecciones e inflamación de encías.
- Genética: algunas personas tienen mayor predisposición a problemas periodontales.
- Estrés: puede influir en la respuesta inmunitaria y en hábitos como el bruxismo.
- Mala higiene oral: permite la acumulación de placa y sarro.
- Edad: la periodontitis es más frecuente en adultos, aunque puede aparecer en personas jóvenes.
- Cambios hormonales: pueden aumentar la sensibilidad de las encías.
- Defensas bajas: pueden dificultar el control de infecciones.
Identificar estos factores ayuda a personalizar el tratamiento y establecer un calendario de revisiones adecuado.
Cómo se diagnostica un problema periodontal
El diagnóstico periodontal no se basa solo en mirar si las encías están rojas o sangran. El dentista debe realizar una exploración específica para conocer la gravedad del problema.
Durante la valoración, puede realizarse:
- Exploración visual: para comprobar inflamación, sangrado, retracción o acumulación de sarro.
- Sondaje periodontal: mide la profundidad entre diente y encía para detectar bolsas periodontales.
- Radiografías: permiten valorar si existe pérdida de hueso alrededor de los dientes.
- Evaluación de movilidad: comprueba si los dientes tienen pérdida de soporte.
- Revisión de hábitos: higiene, tabaco, medicación y antecedentes médicos.
Con esta información, el dentista puede determinar si se trata de una gingivitis, una periodontitis inicial, moderada o avanzada, y plantear el tratamiento adecuado.
Tratamientos de periodoncia
El tratamiento depende de la fase en la que se encuentre la enfermedad. Cuanto antes se actúe, más sencillo suele ser controlar el problema.
Limpieza dental profesional
Cuando existe gingivitis o acumulación de sarro superficial, una limpieza profesional puede ser suficiente para eliminar los depósitos bacterianos y mejorar el estado de la encía.
Después de la limpieza, el dentista indicará cómo mejorar la higiene en casa para evitar que el problema reaparezca.
Raspado y alisado radicular
Cuando hay periodontitis, el sarro y las bacterias pueden acumularse por debajo de la encía. En estos casos, puede ser necesario realizar un raspado y alisado radicular, también conocido como limpieza profunda.
Este tratamiento limpia la raíz del diente y reduce las bolsas periodontales. Suele realizarse por zonas y con anestesia local si es necesario para mayor comodidad del paciente.
Mantenimiento periodontal
Después del tratamiento inicial, el mantenimiento es fundamental. La periodontitis es una enfermedad que puede reactivarse si no se controla. Por eso, el dentista establecerá revisiones periódicas adaptadas al riesgo de cada paciente.
En estas visitas se revisa el estado de las encías, se eliminan depósitos bacterianos y se refuerzan las pautas de higiene.
Tratamientos quirúrgicos
En casos avanzados, puede ser necesario realizar tratamientos quirúrgicos para acceder a zonas profundas, reducir bolsas periodontales o regenerar tejidos cuando sea posible. No todos los pacientes necesitan cirugía, y la decisión depende del diagnóstico.
Cómo prevenir la enfermedad periodontal
La prevención es la mejor herramienta para evitar problemas de encías. Una rutina diaria correcta puede reducir mucho el riesgo de gingivitis y periodontitis.
- Cepíllate los dientes al menos dos veces al día.
- Usa hilo dental o cepillos interdentales cada día.
- Presta atención a la línea de la encía durante el cepillado.
- No fumes.
- Controla enfermedades como la diabetes si las tienes.
- Acude a revisiones periódicas.
- Realiza limpiezas profesionales cuando el dentista lo recomiende.
- No ignores el sangrado de encías.
La higiene interdental es especialmente importante. El cepillo convencional no llega bien a los espacios entre dientes, donde se acumula placa con facilidad.

Periodoncia en Granada: cuándo pedir cita
Si buscas periodoncia en Granada, es recomendable pedir cita si tus encías sangran, están inflamadas, se retraen o notas mal aliento persistente. También conviene acudir si tienes antecedentes de periodontitis, implantes dentales, diabetes, tabaco o movilidad dental.
En la Clínica Dental David Martín Pérez, cada caso se valora de forma individual para determinar el estado de las encías y el tratamiento más adecuado. El objetivo es detener la inflamación, conservar los dientes naturales y mantener la salud periodontal a largo plazo.
Conclusión
La periodoncia en Granada es clave para prevenir y tratar los problemas de encías. El sangrado, la inflamación o la retracción gingival no deben considerarse normales. Son señales que indican que la boca necesita una revisión profesional.
Actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre una gingivitis reversible y una periodontitis que comprometa el soporte de los dientes. Si notas cambios en tus encías, pide una valoración dental y empieza a cuidar tu salud bucodental desde la base.